TOMA LA DESICION HOY



Aquel empleado del banco tenía alegría y vigor. Se sentía feliz con su nuevo trabajo y todo lo hacía con un entusiasmo sin igual. Se intercambiaba los tres únicos trajes viejos que tenía para no repetirlos todos los días. Sin embargo, pasaba por delante de sus compañeros sin llamar la atención. Cuando cobró el primer cheque, se fue el fin de semana a una tienda y se compró un buen traje, un traje nuevo. De vuelta al banco el lunes, todos los empleados le decían: “pero qué elegante se ve don Marino hoy”. El mundo habla alto sólo de lo que ve.
 
Un traje es una cosa insignificante, es algo exterior y desechable, pero si este ligero cambio fue capaz de captar la atención de los demás, ¿cuánto más lo haría una renovación interna y radical?
 
La historieta de la renovación del águila, usada por algunos ministros y predicadores, no deja de ser un punto de referencia bien motivador. Se dice que el águila que envejece alrededor de los 40 años de vida y a esta edad pierde habilidades: sus uñas, su pico y sus plumas se deforman y debilitan y finalmente muere, a menos que tome una dolorosa decisión de renovación; entonces podría llegar hasta los 70 como una nueva criatura. Se eleva hasta el pico de una alta montaña y allí hace nido. Contra una fuerte roca golpea su pico hasta desbaratarlo y arrancarlo. Espera pacientemente por la renovación de su pico alimentándose de algunos vegetales, cuando realmente ella es carnívora. Una vez que su pico queda restablecido, ayudada por éste se arranca las uñas y las plumas. Espera otro tiempo hasta que estos también le sean renovados, y después de una espera total de alrededor de cinco meses, el águila queda lista para vivir otros 30 años con los mismos valores de cuando fue joven.
 
Todos hemos pasados por momentos difíciles en alguna etapa de la vida. Veces provocados por nuestras propias acciones de las cuales somos enteramente responsables. Estos actos, sin importar la edad que tengamos, nos hace sentir débiles y viejos incapaces de salir adelante. Lo importante es reconocer que hemos andado en malos caminos y sentirnos arrepentidos; entonces, como el empleado del banco queremos cambiarnos de traje: muy bien, tal vez confundamos a los demás, pero no a Dios. Como el águila, podremos emprender ese sincero proceso de renovación interno; entonces sí le agradamos a Dios.
 
Isaías 40:30-31
40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán Observemos que el profeta no tiene en cuenta la edad para el cansancio y la fatiga, como tampoco para la renovación. Los que esperan a Jehová serán renovados del cansancio y la fatiga.
 
Cuando nos sometemos al bautizo por inmersión hacemos un compromiso público de dejar sumergido un hombre viejo para convertirnos en otro nuevo a la medida de Dios. Pero este cambio no se hace patente mientras no lo llevemos a la práctica día a día dondequiera que nos encontremos. Es cuando sin vestirnos diferentes, nuestros compañeros de trabajo observan que llevamos el más nuevo y elegante de los trajes. Y más aun, cuando sentimos que nuestro corazón nos está corrigiendo.
 
¡Cuán grande sería la sorpresa de las viejas águilas que no tuvieron decisión, al ver su compañera toda nueva! ¡Cuán grande será el de tus compañeros cuando te vean renovado! Muchos te elogiarán, otros te criticarán, Dios te bendecirá. ¿Valdrá entonces la pena? Se trata de una decisión muy personal.
 
Salmos 103:3-5
103:3 El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
103:4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
103:5 El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila
 
Para que podamos ser rejuvenecidos como las águilas, tenemos que poner toda nuestra confianza el camino que Dios escogió para que transitemos por él, Jesucristo mismo, quien nos sana, nos rescata, nos es misericordioso, nos sacia la boca.
No importa el camino por el que usted antes haya andado. No importan la suciedad ni los sinsabores, no importan los enemigos que nos acechen; Jesús tiene, como en la cruz, sus brazos abiertos para recibirlo.
 
Juan 6:37-38
6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
La soledad es triste, pero a veces necesaria.
 Es la oportunidad de estar a solas con el Señor y poner ante él todas nuestras aflicciones. Es el momento de entender lo que antes no entendíamos: La soledad sólo es absoluta cuando vivimos lejos de Dios, porque siempre que clamemos a él, tendremos su buena compañía. Las aflicciones, la indiferencia de seres queridos, la ingratitud… nos envejecen, pero quiero que usted sepa que existen un proceso de rejuvenecimiento a nuestro alcance y alguien en secreto en lo alto que, esperando porque tomemos la decisión correcta, está dispuesto a ayudarnos.
 
CONCLUYENDO te puedo decir que hoy estás a tiempo de tomar tu decisión antes que llegue el que ha de venir, porque lo cierto es que vendrá.
Apocalipsis 4:8
4:8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.
 
¡Tómala hoy mismo y tu vida cambiará!

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