EN LA CRUZ



Muchas veces tenemos que enterrar cosas que nos apetecen para obtener los frutos deseados. Una vez sepultadas, comenzamos a ver cambios positivos, como dijera en un soneto el poeta argentino Francisco Luis Bernárdez.
Porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado
 
El pecado es algo que hasta que no nos desprendamos de él y lo enterremos, no podemos esperar nada bueno para nuestras vidas, y muchas veces por ese mismo pecado afectamos también a los que nos rodean.
Ahora bien, el hecho de separarnos del pecado no significa que no nos vengan aflicciones y con ellas el sufrimiento que sólo se supera con la fe en Cristo, quien padeció y sufrió a causa de nuestros pecados.
Marcos 8:34- Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
La cruz para el cristiano significa el sufrimiento, el sacrificio a oponerse a los deseos de la carne para hacer la voluntad de Dios. Cristo, en este versículo, nos llama a negarnos a nosotros mismos y tomar su cruz para seguirlo. Nadie que predique que el camino de Cristo es sólo bonanzas estaría diciendo la verdad. Por el contrario, es un camino donde encontraríamos muchas desilusiones de parte del mundo. Cosas que nunca antes esperábamos, y ahora las veremos con frecuencia. Es un camino difícil, lleno de rechazos y traiciones hasta de los seres más queridos; pero abundante en promesas.
Tener presente la cruz es recordar a cada instante el sacrificio de Jesús por nosotros; es recordar la vía que escogió el Señor para salvarnos del pecado y para darnos el derecho de ser hijos de Dios. Tomarla significa identificarse con él.

No intentamos, con estas palabras, dejar un mensaje de pesimismo y de conformidad. Tenemos promesas de prosperidad y bendiciones en esta vida y debemos buscarlas; pero no podemos eludir el sufrimiento, porque éste estará presente en el camino e ignorarlo nos llevaría a engañarnos. Sólo que sobre las experiencias de ese sufrimiento, como dijo el poeta, edificaríamos la fructificación.
La cruz es símbolo de muchas cosas difíciles para el creyente quien, inevitablemente, por ellas ha de pasar: .

Símbolo de sufrimiento .
I Pedro 4:12-13- Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 13sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.
Símbolo de muerte .

Hechos 10:39- Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.
Símbolo de vergüenza .
Hebreos 12:2- puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Símbolo de injuria .
Mateo 27:39-40- Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, 40y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz..

Símbolo de rechazo .
I Pedro 2:4-5- Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Símbolo de negación a sí mismo .
Mateo 16:24- Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Tomar la cruz y seguir al Señor no es un camino fácil y no se debe escoger a la ligera. Para hacerlo hay que pensar primero en todas estas cosas que hemos hablado en los versículos anteriores porque no somos muchos los que llegamos al final, precisamente, por dejarnos llevar por la emoción sin antes pensar en las consecuencias. La separación de seres queridos, en algunos casos, y el rechazo de otros, no son cosas que todos estemos dispuestos a enfrentar; pero los que las tomemos a plenitud de conciencia tendremos el respaldo del Señor que no nos abandonará en ningún momento.

CONCLUSIÓN .

Colosenses 2:13-15- Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

La cruz nos refresca todo lo que fuimos y padecimos antes que se produjera el evento que Jesucristo enfrentara en ella y, al mismo tiempo, todos los beneficios que por él hemos obtenido después. Es, además, el símbolo que nos inspira a, pese a todos las aflicciones y sufrimientos, continuar este camino para el cual fuimos escogidos. En la cruz, Cristo nos libró del pecado y de toda atadura con el pasado..

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