QUIEN ES MI PROJIMO?

Dice el diccionario de la Real Academia Española que prójimo es:
Hombre respecto de otro, considerados bajo el concepto de la solidaridad humana.Lamentablemente la inmensa mayoría de nosotros decimos: él es mi prójimo, cuando lo correcto es decir: él debe ser mi prójimo.

Un padre y su hijo andaban a caballo por un largo camino. Durante la trayectoria el hijo no cesaba de hablar, diciendo todo lo útil que quería ser en su adultez para ayudar a los demás. Así avanzaron mucho hasta que empezaron a sentirse agotados. Entonces el padre le pregunta: “¿Hijo, sabes lo que es el prójimo?” Y el hijo contesta: “Siempre me has dicho que es la colaboración y consideración que los seres humanos nos debemos”. Sin que el hijo lo notara, el padre deja caer su sombrero y le dice que si él podía hacerle el favor de recogérselo, a lo que éste responde haciendo una mueca de negación y cansancio. El padre recogió su sombrero y continuaron el camino.

Más adelante el calor que sentían era inmenso: “¡Cuánto diera por un vaso de agua o en su defecto alguna fruta fresca!” El padre, que a propósito del camino agotador, llevaba una bolsa de mandarinas, dejó caer una y el hijo saltó del caballo y la devoró con rapidez, incorporándose nuevamente para seguir el camino. Poco después volvió a quejarse y el padre repitió la operación.

Una vez más se quejó y el padre procedió como en la primera vez. Y así una y otra vez hasta que el hijo sació su sed. Finalmente el hijo refunfuñó: “Padre, has sido duro, me has hecho bajar y subir del caballo diez veces, ¡cuánto me arrepiento de no haberte recogido el sombrero, sabiendo que tú debiste estar más cansado que yo!”.

“Cierto es que he sido duro –dijo el padre-, pero ha sido necesario para que aprendieras que tu prójimo empieza por mí que soy quien más cerca estoy de ti”
Si somos honestos con nosotros mismos, sabemos que no es cierto que estemos procediendo en nuestra totalidad con el verdadero amor al prójimo que el Señor demanda de cada uno de nosotros. Entonces lo correcto sería decir: él debe ser mi prójimo para así desafiarnos a nosotros mismos a mirar a los demás como Cristo siempre nos ha mirado.

Ahora yo pregunto: “¿Y quién es mi prójimo?”
Veamos cómo Jesucristo lo define en este pasaje:
Lucas 10:29-37
10:29… ¿Y quién es mi prójimo?
10:30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.
10:31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.
10:32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.
10:33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;
10:34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.
10:35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
10:36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
10:37 El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

CONCLUSIÓN

Muchos habrán escuchado: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”; y el Señor Jesús lo redondeó de esta manera:
Mateo 5:43-45.
5:43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
5:45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
Mi prójimo está muy cerca de mí; en mi familia, en el círculo de los amigos más cercanos, o tal vez es usted que se encuentra lejos. No importa quién, lo verdaderamente importante es que logre amarle como a mí mismo

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